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1605

Epílogo
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2005

En este punto, las entregas de las Crónicas Dulcineas que con regularidad me llegaban para que yo, inocente editor de la web, las colgase en mi página personal econoaula.com, se han interrumpido bruscamente.




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Son numerosísimos los lectores que me preguntan por el final de esta delirante historia. No sé cómo se originó, ni tampoco cómo concluye. Para satisfacer la curiosidad de los lectores me limitaré a reproducir aquellos hechos objetivos que, lejos de las especulaciones de la prensa rosa, conozco por otros medios de comunicación.

El autor de las Crónicas se encontraba convaleciente en el hospital después del soponcio cardiovascular que sufrió tras la llamada de Aldonza. Contraviniendo las indicaciones del médico se atrevió a leer la prensa, sobreviniéndole un nueva crisis que le condujo a la UCI .

Ocupando toda la portada aparecía una deslumbrante Aldonza con aires de mujer actual e insurgente, el titular sentenciaba:

“No se pueden ni deben llamar engaños los que ponen la mira en virtuosos fines”

En el interior, a cinco columnas, leí que la reciclada protagonista sorprendió a todos los presentes por su ilustración y perspectiva diacrónica en las ya históricas declaraciones del Círculo... en fin, consideraciones que se me escapan.

Aldonza, según leía este vuestro servidor, comenzó la rueda de prensa aprovechando para enviar a todo el globo saludos antiglobalizadores, afirmando que, si Don Quijote volviera, hubiera asistido a Porto Alegre para exponer sus tesis personales sobre otro mundo posible.

Explicó con lágrimas de emoción en los ojos cómo conforme leía por primera vez el Quijote estando presa, se me aplacaba la ira contra las patrañas que contra mi persona habían inventado Don Quijote y su escudero, pero no sólo eso, sino que se iluminaba mi cabeza abotargada...

Luego se extendió en largas y prolijas consideraciones cervantinas difíciles de entender para los lectores profanos y, por supuesto, también para este modesto editor.

El tema que más espacio ocupaba estaba destinado al amor caballeresco y la sublimación incorpórea de lo pudendo en la mujer amada, además de la clave paródica en los amores del antihéroe con su dama dual y otras cursiladas ajenas al interés de nuestra línea editorial.

Lamento no poder agregar nada nuevo que les sosiegue, incondicionales lectores, salvo dos noticias del telediario que, como diría el sabio gorrilla de Valladolid, creo que son artificio y traza:

  1. Los intrépidos reporteros del galardonado programa Al filo de lo imposible acompañarán a Aldonza Lorenzo en su descenso a la Cueva de Montesinos para regresar en el tiempo con su familia tobosina al 23 de Abril de 16016. El equipo de científicos que les acompañan determinará si el retorno en el tiempo se produce por la intervención del Mago Merlín , como dice Dulcinea; o por una aplicación rústica y milenaria de la teoría de la relatividad que algunos personajes literarios del pasado practican sin conocerla.

  2. Se complica el estado de salud del autor de las Crónicas Dulcineas, quien recién salido de la UCI conoció por TV la noticia de la que antes les informábamos. En sus delirios constantes susurra vengativo entre dientes que por esa misma cueva, sacando billete de ida y vuelta al Mago Merlín, este mismo año vendrán otros personajes agraviados en la novela, volverá la buena moza asturiana Maritornes , también vendrá otra moza rolliza, La Torralba, y cómo no, Teresa Panza, tan interesada ella... pero con éstas no habrá metamorfosis que valga, nadie abortará mis próximas exclusivas...

Luego se desvanece poniendo cara de viajar en el túnel del tiempo.


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¿Continuará?